viernes, 4 de enero de 2008

Mis obras favoritas: La Venus del Espejo (Velázquez, Hacia 1650)


Hoy empiezo esta sección, que nombro como Mis obras favoritas, en la cual iré analizando, y sin querer extenderme demasiado, algunas de mis obras favoritas, ya sean arquitecturas, pinturas o esculturas.

Para inaugurar esta serie de post, elijo este cuadro de Velázquez, La Venus del Espejo, que para mi es una gran obra de arte, una de tantas obras cumbres del pintor sevillano, y uno de los desnudos más bonitos de la Historia del Arte.

Velázquez (1599-1660) nació en Sevilla y en esa tierra se formó, en talleres como el de Pachecho, que posteriormente sería su suegro y fue gracias a este, quien le consiguió una carta de presentación para que Velázquez pintara al rey, Felipe IV. El monarca quedó encantado con las dotes del sevillano, y desde entonces, 1623, tenemos a Velázquez en la Corte, algo que todos los pintores ansiaban.
No me voy a detener en la formación de artista, porque el post se haría demasiado largo, pero brevemente diré que Velázquez tuvo muchas influencias de otros grandes pintores, entre ellos Rubens (1577-1640), quien en 1628 visita Madrid, y aconseja a nuestro pintor que visite Italia para completar su formación. Así que, posteriormente realizó dos viajes, el primero entre 1629 y 1631 y el segundo entre 1649 y 1650.

La mayoría de los estudiosos coinciden en que esta gran obra fue realizada después de su segundo viaje a tierras italianas. Quizá se vean las influencias italianas en el propio tema, que tanto juego dió a pintores italianos, como Tiziano (al que reservo otro post). Este tema fue muy recurrente.

Como vemos, en la obra tenemos una mujer desnuda, recostada sobre un lecho deshecho, de espaldas a nosotros, que se contempla en un espejo. La mujer representada es Venus, recreándose en su propia belleza. Junto a ella tenemos a un amorcillo que le sujeta el espejo, que es Cupido.

Tenemos una serie de elementos que debemos destacar. Para empezar, el espejo. Este es un elemento muy recurrido en la Historia del Arte por muchos pintores. Vemos el rostro de Venus dibujado en el espejo, pero de forma borrosa, pero nos da la sensación de belleza. El que no se vea con precisión el rostro ha sido interpretado por muchos como un gesto de pundonor, para proteger la identidad de la mujer, pues se ha llegado a decir que Velázquez pintó este cuadro del natural, y por miedo a la Inquisición. Hay que decir que esto era una medida de evitar problemas, pues por entonces, el desnudo estaba prohibido en nuestro país, pero Velázquez, protegido del Rey, se atrevió a pintarlo.

Otro elemento a tener en cuenta es Cupido, que sujeta el espejo, y apoya sus manos sobre él, y entre ellas tiene una cinta rosa que simboliza que el amor es vencido por la belleza. También se ha interpretado la cinta azul que Cupido tiene entre sus brazos, como una metáfora de que el amor es preso de la belleza.

Sin querer entretenerme mucho más, también nombraré el gran contraste que Velázquez consigue entre el cuerpo desnudo y pálido de Venus, con los ropajes que la rodean. Vemos como el pintor tiene un dominio perfecto de la técnica, pues nos da gran información sobre los ropajes, pues podemos distinguir perfectamente, el terciopelo rojo del cortinaje o el raso azul grisáceo del lecho. Este gran contraste entre las telas, y el uso de los colores hacen que el cuerpo de Venus nos parezca más grandioso.

Ya para terminar, vuelvo a repetir que esta obra me parece una de las mejores de Velázquez, y sobre todo, el desnudo más bonito de toda la Historia del Arte. Como conclusión diré, que este cuadro, junto a la Maja Desnuda de Goya, son las dos únicas obras maestras españolas conocidas que tienen por tema un desnudo femenino. Este cuadro, trata de un tema mitológico, pero el de Goya no. Aunque si os fijaís detenidamente, en este cuadro velazqueño, a simple vista sólo nos dice que el cuadro es algo mitológico las alitas de Cupido... si estas no estuvieran podríamos identificar el cuadro como una escena de desnudo sin más... lo que, sin duda, hubiera puesto por entonces el grito en el cielo. Y por esta costumbre que tenemos, de sacarle rizo a todo, y de pensar desde el siglo XXI, cosas que vio y proyectó gente del siglo XVII, (tema que ya trataré otro día, porque esto genera mucho conflicto en los Historiadores), otra vez me vuelvo a hacer la misma pregunta, ¿estaría el artista intentando vender lo que no es? Y viene a mi mente la ambigüedad de las Meninas... pero esto llegará otro día...

3 comentarios:

jabonero dijo...

Hola Alma, ante todo, enhorabuena por el post y por la "culturización" a la que nos estás llevando a cabo.

Respecto al final, una pregunta te hago yo, ¿has leído "los espejos paralelos"?

Un saludito

ALMA dijo...

Buenas amigo Jabonero.
Pues no, la verdad es que no lo he leido. ¿Tiene algo que ver con esta obra de Velázquez?
Se lo tendré que pedir a los Reyes, aunque quizá ya no llegen a tiempo, jajajaja.
Intentare conseguirlo.

Un beso

Ricardo Fernandes dijo...

Velázquez ... mui belo!